El icónico evento Estilo Rosario transformó el Salón Metropolitano en un vibrante Pool Club de verano para presentar las tendencias clave de la temporada. Entre propuestas de sastrería suave, denim de impronta fuerte y marcas con sello local, la región núcleo volvió a demostrar su indiscutible peso en el mapa federal del diseño.
El pasado 12 de agosto de 2026, la moda argentina volvió a fijar sus miradas en el Salón Metropolitano del shopping Alto Rosario. En una edición donde la escenografía no fue un mero marco sino una narrativa en sí misma, la pasarela de Estilo Rosario se transformó conceptualmente en un Pool Club estival. Flanqueada por un recorrido inmersivo que combinó música en vivo, arte visual y una lograda estética retro-contemporánea, la propuesta reunió las colecciones de ocho firmas clave para decodificar qué vestiremos durante la esperada temporada Primavera-Verano 2026.
Lejos de encasillarse en una fórmula rígida, el evento reafirmó a la plaza santafesina como un nodo creativo con voz propia, capaz de entablar un diálogo fluido entre el diseño nacional de gran escala y las etiquetas de autor locales. Guillermina Gasparini, Center Manager de Alto Rosario, sintetizó el espíritu de esta entrega señalando que ‘en esta edición buscamos construir una propuesta donde la moda sea parte de una experiencia integral, con una puesta en escena que acompaña las colecciones y refleja el espíritu de la nueva temporada’.

La paleta cromática: del diálogo romántico al contraste de carácter
El color rosa emerge este ciclo estival no solo como una pincelada femenina, sino como un eje conceptual definitivo. Se despliega en conjuntos completos de sastrería relajada, trajes de dos piezas en lino y prendas fluidas, ofreciendo una elegancia accesible que se adapta tanto al ritmo diurno de la ciudad como a la caótica frescura de la noche. Sin embargo, su verdadero interés reside en cómo convive con tonos de mayor peso visual: el azul índigo en todas sus declinaciones textiles y el cuero marrón oscuro, generando una atmósfera sofisticada que esquiva los clichés veraniegos.
Junto a esta base de matices suaves, irrumpen pinceladas vibrantes de rojo fuego y naranja cálido que aportan un dinamismo fresco a los atuendos de pasarela. Marcas emblemáticas de la industria como Kosiuko, Maria Cher, Las Pepas, Jazmín Chebar, Mishka, Allô Martínez y The North Face compartieron pasarela mostrando una clara inclinación hacia la versatilidad funcional: prendas que apuestan a la soltura del movimiento, la superposición liviana y el juego constante entre la silueta urbana y el relax veraniego.
Identidad local y texturas que reconectan con la naturaleza
Uno de los grandes aciertos de la velada fue el protagonismo otorgado a las firmas nacidas en la región, cuya impronta demuestra una sofisticación madura y altamente competitiva. Andrea Garrone, una de las fundadoras de la firma Melocotón, explicó los pilares detrás de su reciente propuesta al destacar que ‘la colección de Melocotón se llama New Sensation por las nuevas sensaciones de volver a sentir lo natural. Las estampas son exclusivas, con una fuerte presencia de flores, encajes, transparencias y detalles de broderie’, una apuesta clara por recuperar la sensualidad táctil a través de materiales orgánicos y acabados artesanales.
Por su parte, el universo de los accesorios encontró su máxima expresión en la firma The Bag Belt, cuya creadora, Marta Mercau, definió la búsqueda identitaria de sus piezas a partir de ‘la identidad de la mujer argentina de la región núcleo, con una estética que incorpora una impronta europea’. Sus carteras y complementos, sumados al auge de la gamuza estival, los apliques de encaje y los vestidos con flecos de caída lateral, terminaron de moldear el catálogo visual que dominará las vitrinas de los próximos meses.

Un cierre con proyección federal para el diseño nacional
El paso de las tendencias por la pasarela santafesina deja un mensaje claro sobre la evolución del consumo de moda en la región: el lujo contemporáneo ya no pasa por el exceso formal, sino por la capacidad de habitar prendas con historia, texturas amables y combinaciones audaces. La consolidación del denim índigo junto a los estampados florales de espíritu vintage demuestra que el guardarropa estival de 2026 buscará el equilibrio justo entre la elegancia sin esfuerzo y la potencia visual.
Con una producción impecable que estuvo a la altura de las principales capitales internacionales, Estilo Rosario demostró una vez más que la moda nacional late con fuerza fuera del circuito porteño. La combinación de puesta en escena inmersiva, mirada técnica en el diseño y una atenta lectura de las necesidades de la mujer actual posiciona a este evento como la gran brújula editorial para anticipar las tendencias que conquistarán las calles este verano.






